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No cortar las alas
El cliente ideal no es el que desaparece del proceso. Es el que participa mucho, explica lo que sabe y después confía. Sobre la frontera entre colaborar y dirigir la mano de quien has contratado.
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El primer Air Thinking fue para nosotros
Antes de aplicar el método a nadie, el estudio se puso al otro lado de la mesa, actuó como su propio cliente y descubrió que una de las cosas que tenía que cambiar era su nombre.