El estudio del Camí Fondo visto desde fuera de la sala acristalada.

Más que de Mataró, del Camí Fondo

Hay empresas que eligen la ciudad después de un estudio de mercado: coste del metro cuadrado, acceso a talento, distancia al aeropuerto. Codina no eligió Mataró. Mataró ya estaba.

La familia es de Mataró de toda la vida y varias generaciones han vivido en la misma calle, el Camí Fondo. Cuando el estudio necesitó una sede de verdad, fue a parar al número 11 de la misma calle donde habían estado los abuelos y los padres. Según el relato interno, el estudio «solo podía estar» aquí.

Más que de Mataró, somos del Camí Fondo.

La frase salió sola en una conversación, sin intención de ser un claim.

Una finca con dos vidas dentro

Hacia 2011 la familia (padre y madre) compró la finca del Camí Fondo, 11, que pasó a ser la sede del estudio.

El edificio permite que convivan dos realidades. En la planta baja, espacios de aparcamiento y un taller de hierro y madera. En el primer piso, un gran espacio diáfano donde están el estudio creativo y el taller de joyería.

El interior del estudio de Camí Fondo 11, con el archivo de proyectos en la pared del fondo.

Este detalle no es decorativo. Cuando el taller de joyería que Rafel había mantenido en casa entró físicamente dentro del estudio, los servicios creativos y el oficio artesanal pasaron a compartir el mismo espacio. Un estudio de branding en Mataró con una zona de trabajo donde hay metal y fuego no es una imagen habitual, y es exactamente lo que acabó definiendo la casa.

Qué cambia trabajar en un sitio donde te conocen

El Maresme está a media hora de Barcelona. Lo bastante cerca para trabajar allí cada día; lo bastante lejos para no funcionar con el ritmo del centro.

La proximidad como condición de trabajo

Cuando el cliente está a quince minutos, la relación cambia de naturaleza. Se puede pasar a ver una prueba impresa en lugar de enviar un PDF. Se puede visitar la fábrica, el local o el almacén antes de diseñar nada. Se puede resolver en una conversación lo que por correo ocuparía tres días. Nada de esto sale en una propuesta comercial, pero es lo que hace que un proyecto llegue bien.

La reputación no se puede maquillar

En un territorio como este, los clientes se conocen entre ellos. Un proyecto mal acabado no se queda dentro de un informe: se sabe. Trabajar en casa es una forma de control de calidad que no necesita certificación.

El espacio diáfano de la primera planta, con los bancos del taller de joyería y las mesas de trabajo.

Territorio no quiere decir localismo

Vale la pena deshacer un malentendido. Que un estudio trabaje desde el Maresme no quiere decir que solo pueda pensar en pequeño ni que su trabajo tenga que oler a comarca. Quiere decir otra cosa: que hay un lugar concreto desde el que se mira.

Una marca siempre se construye desde algún lugar. Lo que cambia es si ese lugar se asume o se disimula. Las empresas que lo disimulan acaban pareciéndose a todas las demás, porque el punto de vista es precisamente la parte que no se puede copiar.

Esto vale también para los clientes del Maresme que llegan pidiendo una imagen que parezca «de Barcelona». Casi nunca es lo que necesitan. Lo que quieren decir, si se estira la conversación, es que quieren parecer serios y actuales. Son dos cosas que no dependen del código postal, y renunciar al acento propio para conseguirlas sale caro: pierdes aquello que te hacía identificable a cambio de una corrección que ya tiene todo el mundo.

El orden de las cosas: primero el Maresme

Hay una tentación evidente para cualquier estudio que trabaja a media hora de Barcelona: construirlo todo alrededor de Barcelona. Es el mercado grande, el que tiene los proyectos visibles y el que aparece en todas las búsquedas.

La prioridad de Codina es otra, y está dicha en este orden: Maresme, Barcelona, Cataluña, España y, si toca, internacional. Barcelona es importante. El Maresme es primero.

La razón no es sentimental, o no solo. Con un equipo pequeño, la relación directa y el trato estable forman parte de lo que se ofrece. Estas cosas se degradan con la distancia: no porque no se pueda trabajar en remoto —se puede y se hace—, sino porque la frecuencia de contacto baja y, con ella, el nivel de detalle que llega al estudio.

Una empresa del Maresme que busca branding en Mataró no está eligiendo por proximidad geográfica. Está eligiendo, aunque no lo diga así, una frecuencia de conversación.

La dirección pública del estudio es Camí Fondo, 11 — 08301 Mataró. Si alguna vez hubiera que cambiar de espacio, la voluntad expresada es clara: no alejarse del Maresme.

De cómo era el primer espacio, antes de este, hablamos en La casita detrás del patio. Y de qué significa que un taller de joyería comparta planta con los ordenadores, en Manos y pantallas.